jueves, 8 de octubre de 2009

Baltimore, 1929

Todo lo que escribimos
será usado contra nosotros
o contra quienes amamos.
Estas son las condiciones,
las tomas o las dejas.
La poesía nunca tuvo ocasión
de estar lejos de la historia.
Un verso mecanografiado hace veinte años
puede ser una pintada que brilla en una pared
para exaltar el arte distanciado
o tortura de quienes
no amábamos pero tampoco
queríamos matar.

Cambiamos, pero nuestras palabras permanecen,
se hacen responsables
de más de lo que pretendíamos.

Adrienne Rich

domingo, 4 de octubre de 2009

Djuna Barnes dixit.


"De pronto, con un sobresalto, él se dio cuenta de que corría de uno a otro banco como si se tratara de butacas de orquesta, como si fuera él quien estuviera tratando de no perderse nada; ahora, al llegar al extremo del jardín, descubrió que había ansiado ver cada árbol y cada estatua de un ángulo diferente."

"-En la aceptación de la depravación es como mejor se capta el sentido del pasado. ¿Qué es una ruina sino el tiempo que se alivia de la resistencia? La corrupción es la Edad del Tiempo. Es el cuerpo y la sangre del éxtasis, la religión y el amor. ¡Ah, sí! -agregó el doctor-. Nosotros no "trepamos" a las alturas, sino que somos consumidos hacia ellas y entonces la conformidad y el orden dejan de procurarnos satisfacción. El hombre nace tal como muere, abominando de la limpieza; y luego está su condición intermedia, el descuido que, generalmente, acompaña al cuerpo "atractivo" una especie de tierra de la que se nutre el amor."

"Trituras un higado de pato y obtienes "paté"; golpeas el músculo cardíaco de un hombre y obtienes un filósofo."
El bosque de la noche.
Djuna Barnes.
(Ilustración de Mark Ryden)