miércoles, 22 de diciembre de 2010

Devendra Banhart - Cripple Crow - Quedate Luna



Hay canciones pegajosas, viscosas, que se adhieren a alguna parte del cerebro y se quedan un tiempo ahí, burbujeando.
Llevo días con esta de Devendra Banhart en concreto instalada en alguna parte de mi cabeza.
No quiero que se despegue, por supuesto.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Xingjian dixit.

Ha terminado por darse la vuelta e irse, tú no la has mirado expresamente. Sabes que ella espera que vuelvas la cabeza, bastaría con que le dirigieras una mirada para que ella no se fuese, se aferraría a esa mirada hasta que se le saltasen las lágrimas. Tú podrías flaquear y suplicarle que se quedara y entonces habría palabras de consuelo y besos, ella se aveturaría a fundirse en tus brazos, los ojos arrasados en lágrimas, ponunciando palabras embrolladoras de amor, de entusiasmo y de tristeza, con sus brazos endebles como brotes de sauce, se acaramelaría contra ti y te incitaría a reanudar vuestro camino juntos.

Estás decidido a no mirarla y continúas a lo largo del dique escarpado del río. Al llegar a un recodo, no te aguantas más y te vuelves, pero ella ha desaparecido. De repente sientes un gran vacío en tu corazón, una sensación de carencia pero también de liberación.

La montaña del alma
Gao Xingjian

Múm, Green Grass Of Tunnel

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Vila-Matas dixit.

Tal vez lo que he hecho es ir apoyándome en citas de otros para ir conociendo mi exiguo territorio propio de un subalterno con algunos destellos vitales y al mismo tiempo descubrir que nunca llegaré a conocerme mucho a mí mismo –porque la vida no es una unidad con un centro, “la vida” decía Nietzsche, “ya no reside en la totalidad, en un Todo orgánico y completo”-, pero en cambio podré ser muchas personas, una pavorosa conjunción de los más diversos destinos y un conjunto de ecos de las más variadas procedencias: un escritor tal vez condenado, tarde o temprano –obligado por las circunstancias del tiempo que le ha tocado vivir-, a practicar, más que el género autobiográfico, el autoficticio, aunque para que me llegue la hora de esa condena cabe esperar que me falte mucho, de momento estoy enzarzado en un entrañable homenaje a la Veracidad, metido en un esfuerzo desesperado por contar verdades sobre mi fragmentada vida, antes de que tal vez me llegue la hora de pasarme al terreno de la autoficción, donde sin duda, si me queda otra salida, simularé que me conozco más de lo que en realidad me conozco.
 
Enrique Vila-Matas
 
 

domingo, 5 de septiembre de 2010

Sábato dixit (II)

Pues los cuadros que vemos sobre las paredes, los colores con que han sido pintadas las puertas y ventanas, el diseño de las alfombras, las flores que encontramos en los cuartos, los discos y libros, aunque objetos materiales (como también pertenecen a la carne los labios y las cejas), son, sin embargo, manifestaciones del alma; ya que el alma no puede manifestarse a nuestros ojos materiales sino por medio de la materia, y eso es una precariedad del alma pero también una curiosa sutileza.

El dragón y la princesa. Sobre héroes y tumbas.
Ernesto Sábato.

martes, 31 de agosto de 2010

Riechmann dixit.

A medida que nos acercamos
rápidamente al final descubrimos
que se halla desplazado levemente
con respecto al lugar que le asignábamos antes
aunque mucho más cerca.

Meneamos
los hielos y el licor,
nos recreamos en el tintineo

El optimismo, un conjuro impotente,
una alacena vacía, un rictus
en la boca post-mortem del difunto.

Es dulce el tintineo,
se halla también levemente desplazado.

El día que dejé de leer El País.
Jorge Riechmann.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Pérez Estrada dixit.

Parecía concluido el viaje cuando Ulises se sintió animado y dispuesto a hablarles de otras ciudades italianas. Y esa noche ni él mismo sabía el origen de sus palabras.

Sólo cuando alguno no seducido por el discurso adoptaba una actitud reticente, Ulises, inseguro, se evadía en el placer de la bebida. Lo hacía sin moderación, hasta situarse en un plano en el que las palabras no tuvieran sentido, buscando con este proceder una excusa para no seguir respondiendo. Generalmente solía terminar la embriaguez preordenada con un altisonante: ¡Europa empieza en el martini!

Ulises, o libro de las distancias.
Rafael Pérez Estrada.

viernes, 11 de junio de 2010

Kavafis dixit.

VOLUPTUOSIDAD

La delicia y el perfume de mi vida es la memoria de esas horas
en que encontré y retuve el placer tal como lo deseaba.
Delicias y perfumes de mi vida, para mí que odié
los goces y los amores rutinarios.


Konstantino Kavafis.
Poesías completas.

Emmet Gowin

lunes, 31 de mayo de 2010

Anaïs Nin dixit.

“Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo. Libre o no libre, casado o soltero, heterosexual u homosexual, son aspectos que varían de cada persona. Hay quienes son más expansivos, capaces de varios amores. No creo que exista una única respuesta para todo el mundo.”

“Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré al mundo. Me adapto a mí misma.”


Anaïs Nin.
Diarios.

viernes, 28 de mayo de 2010

Yourcenar dixit.

No le echo ninguna culpa a los libros; tampoco acuso a los malos ejemplos, aún menos. Sólo creo en las tentaciones interiores. No niego que algunos ejemplos me trastornaron, pero no de la forma que te imaginas. Me sentí aterrorizado. No digo que me indignase, es un sentimiento demasiado sencillo. Creí estar indignado. Yo era escrupuloso y estaba lleno de eso que llaman buenos sentimientos. Le concedía una importancia casi enfermiza a la pureza física probablemente porque, sin yo saberlo, también se la concedía a la carne. La indignación me parecía, por lo tanto, natural y además necesitaba un nombre para designar lo que sentía. Ahora sé que era miedo. Siempre había tenido miedo, un miedo indeterminado, incesante, miedo de algo que debía ser monstruoso y paralizarme de antemano.

[...]

No fue una enfermedad muy grave. Fue mi enfermedad, la de siempre, la que continuaría padeciendo, porque cada uno de nosotros tiene su enfermedad particular al igual que su higiene o su salud y es difícil precisarla del todo.


Marguerite Yourcenar.
Alexis o el tratado del inútil combate.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Miller dixit.

Boris me acaba de hacer un resumen de sus ideas. Es un profeta del tiempo y dice que éste seguirá empeorando. Habrá más calamidades, más muerte, más desesperación. No se observa la más ligera indicación de un cambio... Debemos llevar el paso, cerrados en fila hacia la prisión de la muerte. Imposible escapar. El tiempo no cambiará.


Henry Miller.
Trópico de Cáncer.

jueves, 22 de abril de 2010

Eberhardt dixit.

Nómada fui cuando de pequeña soñaba contemplando las carreteras, nómada seguiré siendo toda mi vida, enamorada de los cambiantes horizontes, de las lejanías aún inexploradas, porque todo viaje, incluso en las regiones más frecuentadas y más conocidas, es una exploración.

Isabelle Eberhardt



sábado, 17 de abril de 2010

Acid in your ice cream


Zach Jonhsen

De la piel patra dentro empieza mi exclusiva jurisdicción. Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera. Soy un estado soberano, y las lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país.

Anónimo contemporáneo.

domingo, 11 de abril de 2010

Huxley dixit.



- Y ahora ha llegado el momento del descenso, el momento del segundo tramo del yoga del peligro, el momento de renovación de la tensión y de conciencia de la vida en su resplandeciente plenitud, cuando uno pende precariamente sobre el abismo de la destrucción. Y entonces, al pie del precipicio, uno se quita la cuerda, baja a zancadas, por le rocoso sendero, hacia los primeros árboles. Y de pronto se encuentra en el bosque, y surge otro tipo de yoga: el yoga de la selva, que consiste en tener conciencia total de la vida en el punto próximo, de la vida selvática en toda su exuberancia y putrefacción, en toda su suciedad reptante, en toda su dramática ambivalencia de orquídeas y ciempiés, de sanguijuelas y colibríes, de bebedores de néctar y bebedores de sangre. La vida que produce el orden de entre el caos y la fealdad, que ejecuta sus milagros de nacimientos y crecimientos, pero que los ejecuta, al parecer, nada más que para destruirse. Belleza y horror, belleza -repitió- y horror. Y luego, de repente, cuando uno desciende de una de sus expediciones a la montaña, de repente sabe que existe una reconciliación. Y no sólo una reconciliación. Una fusión, una identidad. Belleza fundida al horror del yoga de la selva. Vida reconciliada con la perpetua inminencia de la muerte en el yoga del peligro. Vacío identificado con el propio ser en yoga sabático de la cumbre.

Aldous Huxley.
La isla.

domingo, 4 de abril de 2010

Nothomb dixit.

- Si un invitado muere repentinamente en su casa, sobre todo no llame a al policía. Llame a un taxi y pídale que les lleve, a usted y a ese amigo que se siente indispuesto, al hospital. El fallecimiento no será certificado hasta llegar a urgencias y de ese modo podrá demostrar, con la ayuda de testigos, que el individuo en cuestión murió por el camino. Gracias a lo cual, le dejarán en paz.
- Por lo que a mí respecta, nunca se me ocurriría llamar a la policía, sino a un médico.
- Da lo mismo. Están conchabados. Si alguien a quien no está demasiado unido sufre un ataque cardiaco en s domicilio, usted será el primer sospechoso.

[...]

- ¿No está llevando la paranoia un poco lejos?
- Desde Kafka, está demostrado: si no eres paranoico, eres culpable.
- En ese caso, mejor no invitar a nadie.
- Me gusta oírselo decir. Sí, mejor no invitar a nadie.
- Entonces, caballero, ¿qué estamos haciendo aquí?
- Somos invitados, no invitamos a nadie. Somos unos chicos listos. ¿Acaso nuestros anfitriones nos aprecian tanto como para correr el riesgo de que vayamos a morir en su casa?

Amélie Nothomb.
Ordeno y mando.

viernes, 26 de marzo de 2010

G. Durrel dixit.

Poco a poco la magia de la isla se nos iba posando suave y adherente como un polen. Cada día tenía tal tranquilidad, tal atemporalidad, que deseábamos que no acabase nunca. Pero la oscura piel de la noche se rasgaba para entregarnos otro día más, polícromo y brillante como una calcomanía y con el mismo matiz de irrealidad.

Gerarld Durrel.
Mi familia y otros animales.


miércoles, 17 de marzo de 2010

Kafka dixit.

Cuando Gregorio Samsa despertó aquella mañana, luego de un sueño agitado, se encontró en su cama convertido en un insecto monstruoso. Estaba echado sobre el quitinoso caparazón de su espalda, y al levantar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas durezas, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia.


Franz Kafka.
La metamorfosis.

Y es que se aproximan cambios; y siempre es bueno recurrir a los clásicos y documentarse un poco antes de lo inevitable.

Como decía aquella canción: inevitable significa que no se puede parar... tu, tu, turuuu....


martes, 16 de marzo de 2010

Murakami dixit.

Nadie se sumerge en ninguna aventura esperando resultados mediocres. La gente, pese a tener un chasco nueve de cada diez veces, desea tener al menos una experiencia suprema, aunque sólo sea una vez. Y eso es lo que mueve el mundo. Eso es el arte, supongo.

Haruki Murakami.
Al sur de la frontera, al oeste del Sol.




Cuanto más escucho a Albert Pla, más brillante me parece...

jueves, 4 de marzo de 2010

Casanova dixit.

A veces, cuando la noche me aprisiona
suelo sentarme frente a una cabina telefónica
y contemplo las bocas que hablan
para lejanos oídos.
Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar, yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas.

Félix Francisco Casanova.
De la memoria olvidada.

domingo, 21 de febrero de 2010

Cloven Bunny

Cloven Bunny. Mark Ryden.

No hay nada en esta vida que me anime tanto como un domingo de lluvia. Qué asco...

Oficina.

Tan felices y contentos de usar el mismo lenguaje puñal y bisturí, porque el puñal trazó aquí la frontera exacta y el bisturí extrajo casi sin sangre el hígado de un administrador o empleado de oficina cronométricos, vacunados contra la metáfora y el juego, asegurados contra cualquier lenguaje infantil que balbuzca intacto aún de bisturí, quirófano y formol.

Congregación Telepoiética de Patafísica, Derribando ascetas a pedradas, inédito.



jueves, 18 de febrero de 2010

Manguel dixit.

"Los seres humanos podemos ser definidos como animales lectores. Creemos que el mundo natural hay que descifrarlo. Vivimos en esa paradoja: saber por un lado que este mundo no tiene ningún sentido y preguntarnos el porqué de las cosas".

"Las calidades que tiene la tecnología, por razones económicas, son las que nuestra sociedad pone por delante. Hace cincuenta años la biblioteca estaba en el centro de la sociedad, nadie discutía que leer era importante, pero el capitalismo salvaje actual no puede permitirse un consumidor lento. La literatura, en cambio, requiere lentitud, requiere que te detengas, que reflexiones, que nunca alcances una conclusión. Nunca puedes saber si Don Quijote está loco o no. Como sociedad tenemos que decir que el acto intelectual es importante. No puedes pedir a un adolescente que lea cuando le estás diciendo que toda actividad que no te dé una ganancia inmediata y visible es inútil. Creo que no existen seres humanos no lectores. En la sociedad actual es como si fuésemos misioneros de una religión en la que la iglesia central ya no cree".

"El amor por la lectura es algo que se aprende pero no se enseña. De la misma forma que nadie puede obligarnos a enamorarnos, nadie puede obligarnos a amar un libro. Son cosas que ocurren por razones misteriosas, pero de lo que sí estoy convencido es que a cada uno de nosotros hay un libro que nos espera. En algún lugar de la biblioteca hay una página que ha sido escrita para nosotros".

Alberto Manguel.
Entrevista en El País. 2007

miércoles, 17 de febrero de 2010

Comunicaciones



El viento me había comido
parte de la cara y las manos.
Me llamaban ángel harapiento.
Yo esperaba.


Alejandra Pizarnik

domingo, 7 de febrero de 2010

Beigbeder dixit. (II)

Charles-François Daubigny

Conocéis a seres que llegan para trasformar vuestra existencia pero que no lo saben y que luego os traicionan suavemente, véis cómo pactan con el enemigo, y más tarde, véis cómo se alejan igual que un ejército después del saqueo, entre un decorado de escombros y sol poniente.

13'99 euros.
Frédéric Beigbeder.

jueves, 4 de febrero de 2010

Beigbeder dixit.

El problema del hombre moderno no radica en su maldad. Al contrario, en general, y por razones prácticas, prefiere ser bueno. Simplemente odia aburrirse. El aburrimiento le horroriza, cuando en realidad no existe nada más constructivo y saludable que una buena dosis cotidiana de tiempo muerto, de instantes mortalmente aburridos, de muermo intenso, solo o en compañía. Octave lo ha comprendido: el auténtico hedonismo es el aburrimiento. Sólo el aburrimiento permite disfrutar del presente, pero todo el mundo parece apuntar en la dirección contraria.

13'99 euros.
Frédéric Beigbeder

lunes, 1 de febrero de 2010

J.A. Marina dixit.


Como decía Virginia Woolf, “a la gente le gusta sentir, sea lo que sea”. Nada teme más el ser humano que la anestesia afectiva. Prefiere con frecuencia el infierno al limbo. Sólo tiene que leer las cartas que Mariana Alcofarado, la monja portuguesa, escribe a su burlador. “Ámame siempre y haz padecer más a tu pobre Mariana.” Si hay muchas relaciones de pareja que duran, cociéndose a fuego lento o vivo en este infiernillo emocional, es, casi siempre, porque se han convertido en un hábito, han establecido profundas relaciones de apego. La adicción a una droga es terrible, pero el síndrome de abstinencia es peor.
La inteligencia fracasada,
José Antonio Marina


sábado, 23 de enero de 2010

Némirovsky dixit.

Piense lo que quiera. Imagine lo que le guste. Sueñe. Yo también sueño, todas las noches de Dios. Pero no con las historias de los demás, no... Con las mías, con mi sangre, con lo que me toca de cerca. Usted también sueña con su sangre... Sólo te hace sufrir la propia sangre, la sangre de la que has salido, la carne y la sangre que te ha engendrado. Los líos de mujeres, los líos de dinero, eso pasa, se olvida; pero cuando están mezclados los tuyos, una sola gota de sangre común lo envenena todo.

Irene Nemirovsky.
El maestro de almas.

miércoles, 20 de enero de 2010

Kundera dixit.

Niños, vosotros sois el futuro, dijo y yo sé ahora que aquello tenía un sentido distinto de lo que pudiera parecer a primera vista. Los niños no son el futuro porque algún día vayan a ser mayores, sino porque la humanidad se va a aproximar cada vez más al niño, porque la infancia es la imagen del futuro. Niños, no miréis nunca hacía atrás, decía y quería decir que no debemos permitir nunca que el futuro se hunda bajo el peso de la memoria. Tampoco los niños tienen pasado y ese es el secreto de la encantadora inocencia de su sonrisa.
(…)
A pesar de mi escepticismo me ha quedado algo de superstición. Por ejemplo esta extraña convicción de que todas las historias que en la vida ocurren tienen además un sentido, significan algo. Que la vida, con su propia historia dice algo sobre sí misma, que nos devela gradualmente alguno de sus secretos, que está ante nosotros como un acertijo que es necesario resolver. Que las historias que en nuestra vida vivimos son la mitología de esa vida, y que en esa mitología está la clave de la verdad y del secreto. ¿Que es una ficción? Es posible, es incluso probable, pero no soy capaz de librarme de esta necesidad de descifrar permanentemente mi propia vida.

Milan Kundera.
La broma.

jueves, 14 de enero de 2010

El sueño del mar

Si alguien me preguntase por el deseo de mis preferencias, sin dudarlo respondería: Soñar con el mar. Pero no sueño. En raras, muy raras ocasiones, al despertar presiento que un ave gigantesca ha cruzado la geografía que ocuparían mis ensoñaciones si tuviera ensoñaciones. No sueño con el mar, por ello hay mañanas que me despierto con la angustia de ser –un absurdo- el desposeído del mar. De niño tenía ocurrencias muy extrañas. Me recreaba horas y horas pensando en la posibilidad de construir un espejo, una máquina catóptrica de enormes dimensiones. Hecha, la colocaría frente al Mediterráneo, y yo, así lo exigía el delirio imaginativo, galoparía sobre un caballo, el caballo de Aquiles, entre el espejo y su reflejo.

Cosmología esencial.
Rafael Pérez Estrada.
.............................................Necesito con urgencia Sal y Sol



miércoles, 13 de enero de 2010

Sábato dixit.

¿Para qué sufrir?. El suicidio seduce por su facilidad de aniquilación: en un segundo, todo este absurdo universo se derrumba como un gigantesco simulacro, como si la solidez de sus rascacielos, de sus acorazados, de sus tanques, de sus prisiones no fuera más que una fantasmagoría, sin más solidez que los rascacielos, acorazados, tanques y prisiones de una pesadilla. La vida aparece a la luz de este razonamiento como una larga pesadilla, de la que sin embargo uno puede liberarse con la muerte, que sería así, una especie de despertar. Pero despertar a qué? Esa irresolución de arrojarse a la nada absoluta y eterna me ha detenido en todos los proyectos de suicidio. A pesar de todo, el hombre tiene tanto apego a lo que existe, que prefiere finalmente soportar su imperfección y el dolor que causa su fealdad, antes de aniquilar la fantasmagoría con un acto de propia voluntad. Y suele resultar, también, que cuando hemos llegado hasta ese borde de desesperación que precede al suicidio, por haber agotado el inventario de todo lo que es malo y haber llegado al punto en que el mal es insuperable, cualquier elemento bueno, por pequeño que sea, adquiere un desproporcionado valor, termina por hacerse decisivo y nos aferramos a él como nos agarraríamos desesperadamente de cualquier hierba ante el peligro de rodar en un abismo.

Ernesto Sábato.
El túnel.

sábado, 2 de enero de 2010

Angina de pecho


Si la mitad de mi corazón está aquí doctor,
La otra mitad está en China,
Con el ejército que baja hacia el río amarillo.
Además, doctor, todas las mañanas,
Todas las mañanas al amanecer,
Mi corazón es fusilado en Grecia.
Además, cuando los presos se hunden en el sueño,
Cuando los últimos pasos se alejan de la enfermería,
Mi corazón, doctor, se va…
Se va hasta una vieja casa de madera en Estambul.
Además, doctor, en estos diez años
Con las manos sin nada que ofrecer a mi pobre pueblo,
Apenas una manzana,
Una manzana roja, mi corazón.
Es por todo eso, doctor,
Y no por la arterioesclerosis, la nicotina, la prisión,
Que tengo esta angina de pecho.
Yo miro la noche a través de los barrotes
Y, a pesar de todos estos muros que me oprimen el pecho,
Mi corazón palpita con la estrella más lejana.

Nazim Hikmet