lunes, 1 de febrero de 2010

J.A. Marina dixit.


Como decía Virginia Woolf, “a la gente le gusta sentir, sea lo que sea”. Nada teme más el ser humano que la anestesia afectiva. Prefiere con frecuencia el infierno al limbo. Sólo tiene que leer las cartas que Mariana Alcofarado, la monja portuguesa, escribe a su burlador. “Ámame siempre y haz padecer más a tu pobre Mariana.” Si hay muchas relaciones de pareja que duran, cociéndose a fuego lento o vivo en este infiernillo emocional, es, casi siempre, porque se han convertido en un hábito, han establecido profundas relaciones de apego. La adicción a una droga es terrible, pero el síndrome de abstinencia es peor.
La inteligencia fracasada,
José Antonio Marina


3 comentarios:

  1. que se le va a hacer
    el deseo desea deseo

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  2. no puedo estar más de acuerdo.

    Gracias por la aclaración. Tampoco hacía falta, simplemente comento algunas cosas que me pasan por la cabeza, no me tomes más en serio de la cuenta.

    Y por supuesto tampoco me va a explotar la cabeza de la presión, puedes estar tranquila.

    Un besico

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  3. María! Somos esclavos y adictos a tantas cosas....

    El caso es que, al parecer, todas, vienen de dentro de uno mismo. De modo que he llegao a pensar.... que soy adicto a mis adicciones!!! buf que bucle!!

    P.d. Estoy bien! (algunos cambios por aquí últimamente, solo nuevas rotaciones) Espero que tu también lo estés hermosissima!

    Un abrazo

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