viernes, 28 de mayo de 2010

Yourcenar dixit.

No le echo ninguna culpa a los libros; tampoco acuso a los malos ejemplos, aún menos. Sólo creo en las tentaciones interiores. No niego que algunos ejemplos me trastornaron, pero no de la forma que te imaginas. Me sentí aterrorizado. No digo que me indignase, es un sentimiento demasiado sencillo. Creí estar indignado. Yo era escrupuloso y estaba lleno de eso que llaman buenos sentimientos. Le concedía una importancia casi enfermiza a la pureza física probablemente porque, sin yo saberlo, también se la concedía a la carne. La indignación me parecía, por lo tanto, natural y además necesitaba un nombre para designar lo que sentía. Ahora sé que era miedo. Siempre había tenido miedo, un miedo indeterminado, incesante, miedo de algo que debía ser monstruoso y paralizarme de antemano.

[...]

No fue una enfermedad muy grave. Fue mi enfermedad, la de siempre, la que continuaría padeciendo, porque cada uno de nosotros tiene su enfermedad particular al igual que su higiene o su salud y es difícil precisarla del todo.


Marguerite Yourcenar.
Alexis o el tratado del inútil combate.

3 comentarios:

  1. Precisamente ahora estoy con "Memorias de Adriano", es esta autora. De alguna manera y según como se mire, todos estamos "enfermos" de alguna forma

    Besos discontinuos

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  2. Interesante iniciativa esto de los fragmentos. Creo que puedes abrir puertas hacia lecturas que no abordaríamos sin este aperitivo delicioso.

    Enhorabuena

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  3. Estonetes, ¡ese era el que quería leer! lo que pasa que no lo encontré en la biblioteca y me quedé con Alexis.

    Esa es la intención, HiperbrevesS.A. :)

    Gracias por vuestros comentarios.

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