martes, 31 de agosto de 2010

Riechmann dixit.

A medida que nos acercamos
rápidamente al final descubrimos
que se halla desplazado levemente
con respecto al lugar que le asignábamos antes
aunque mucho más cerca.

Meneamos
los hielos y el licor,
nos recreamos en el tintineo

El optimismo, un conjuro impotente,
una alacena vacía, un rictus
en la boca post-mortem del difunto.

Es dulce el tintineo,
se halla también levemente desplazado.

El día que dejé de leer El País.
Jorge Riechmann.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Pérez Estrada dixit.

Parecía concluido el viaje cuando Ulises se sintió animado y dispuesto a hablarles de otras ciudades italianas. Y esa noche ni él mismo sabía el origen de sus palabras.

Sólo cuando alguno no seducido por el discurso adoptaba una actitud reticente, Ulises, inseguro, se evadía en el placer de la bebida. Lo hacía sin moderación, hasta situarse en un plano en el que las palabras no tuvieran sentido, buscando con este proceder una excusa para no seguir respondiendo. Generalmente solía terminar la embriaguez preordenada con un altisonante: ¡Europa empieza en el martini!

Ulises, o libro de las distancias.
Rafael Pérez Estrada.