domingo, 12 de diciembre de 2010

Xingjian dixit.

Ha terminado por darse la vuelta e irse, tú no la has mirado expresamente. Sabes que ella espera que vuelvas la cabeza, bastaría con que le dirigieras una mirada para que ella no se fuese, se aferraría a esa mirada hasta que se le saltasen las lágrimas. Tú podrías flaquear y suplicarle que se quedara y entonces habría palabras de consuelo y besos, ella se aveturaría a fundirse en tus brazos, los ojos arrasados en lágrimas, ponunciando palabras embrolladoras de amor, de entusiasmo y de tristeza, con sus brazos endebles como brotes de sauce, se acaramelaría contra ti y te incitaría a reanudar vuestro camino juntos.

Estás decidido a no mirarla y continúas a lo largo del dique escarpado del río. Al llegar a un recodo, no te aguantas más y te vuelves, pero ella ha desaparecido. De repente sientes un gran vacío en tu corazón, una sensación de carencia pero también de liberación.

La montaña del alma
Gao Xingjian

5 comentarios:

  1. Realmente precioso, no se puede añadir nada más. Tan sublime que hasta lo publico en el facebook.
    Besos.

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  2. Gracias!! Me alegro de que os haya gustado. Ese libro es genial, de la primera a la última página.
    Besos.

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  3. Gracias por seguirme. Genial tu entrada,genial tu blog,muy poético todo :)

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  4. estoy terminando mi tesis y es por eso que he estado tan errático últimamente.
    por cierto, te vez maja en la foto.

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