jueves, 3 de marzo de 2011

Vila - Matas dixit.

Con la tercera cerveza, me ha preguntado si había oído hablar de la ciudad de Lloraduelos. "Ni idea", le he dicho imitando a un boxeador cuando por precaución sube la guardia. "Pues está en una colina, al sur de Oz". "A los habitantes de Oz que muestran signos de convertirse en lloraduelos se les envía alli". "No sé a qué viene todo esto", he protestado. "Viene porque los lloraduelos viven preocupados como tú por peligros imaginarios y obsesionados por los desastres que podrían producirse si esas cosas que imaginan llegaran a producirse." Me he limitado a decirle que no sabía beber, pero entonces él ha pedido su cuarta cerveza y mi cuarto whisky y eso ha acabado llevándonos a cierto caos [...].

El mal de Montano.
Enrique Vila-Matas.


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