lunes, 9 de mayo de 2011

De Sade dixit.

Disipado el sueño, si uno hubiera de recobrar el estado de ánimo propio del sentido común, el hecho sólo parecería tener mediana importancia: es la historia de hacer mal con la imaginación. Todo el mundo la conoce y a nadie ofende.
Pero ¡ay! A veces uno lleva la cosa un poquito más lejos. ¿Cuál -nos atrevemos a preguntar-, cuál sería la realización de la idea si su mera forma nos ha exaltado así, nos ha conmovido tan hondamente?. Entonces la siniestra ensoñación cobra vida y su existencia es un crimen.


Justine.
D.A.F. de Sade.