miércoles, 16 de mayo de 2012

Palahniuk dixit. (II)

 –No hay en ti un tú real –dice–. Hasta tu cuerpo físico, todas tus células, serán distintas dentro de ocho años.
Piel, huesos, sangre y trasplante de órganos de persona a persona. Incluso lo que llevas dentro, las colonias de microbios y de virus que se comen tu comida, sin ellos morirías. Nada tuyo es completamente tuyo. Todo lo que tienes es heredado.
– Relájate –dice Brandy–. Lo mismo que estás pensando lo piensan un millón de personas. Lo mismo que haces tú lo hacen ellos, y nadie es responsable. Todo tu ser es un esfuerzo cooperativo.

Monstruos invisibles.
Chuck Palahniuk.

lunes, 14 de mayo de 2012

Brodsky dixit.

Ricos en potencia, ustedes acabarán aburriéndose del trabajo, los amigos, los cónyuges, los amantes, la vista desde la ventana, los muebles o el papel de colgadura de la alcoba, los pensamientos o de ustedes mismos. En consecuencia, tratarán de buscar caminos de escape. Aparte de la autocomplacencia con los artilugios antes citados, pueden dedicarse a cambiar de empleo, residencia, compañía, país, clima; podrán ensayar la promiscuidad, el alcohol, los viajes, las lecciones de cocina, las drogas, el psicoanálisis.
 
De hecho, pueden juntar todas estas cosas y por un tiempo funcionarán. Hasta el día, por supuesto, en que se despierten en medio de una familia nueva y un papel de colgadura diferente, en un estado y un clima diferentes, con un cerro de cuentas del agente viajero y del analista, pero con el mis-mo sentimiento rancio hacia la luz del día que se filtra a través de las ventanas. Se pondrán los mocasines sólo para descubrir que necesitarían de los cordones para sobreponerse a lo ya conocido. Dependiendo del temperamento o de la edad, les dará pánico o bien se resignarán a la familiaridad de la sensación; o se lanzarán una vez más al galimatías del cambio.
 
Joseph Brodsky
En alabanza del aburrimiento
Artículo publicado en El Malpensante
http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=668&pag=1&size=n 

miércoles, 11 de abril de 2012

Cartarescu dixit. (II)

Amigos prosistas para quienes escribo mi historia, creo que vuestra atención ya ha debido distraerse. Sin duda os imagináis que exploto la vena trasnochada, más que trasnochada del niño, héroe capaz de sacrificarse en aras de una idea o de una causa noble. Tal como le conocimos, es cierto, el Mendébile tenía algo de este arquetipo. Pero fundamentalmente –espero demostrároslo– se parecía sobre todo al Nemechek de la novela húngara Los chicos de la calle Paul. Sus actos, sus palabras, de las que ahora me acuerdo con una claridad definitivamente sospechosa después de este naufragio de más de veinte años en la bruma coloreada de mi subconsciente, no tenían nada de infantil; eran fantasías que se apoderaban con insidia de nosotros para atraparnos en sus redes.

[…] «No –pronunció el Mendébile–, no existe un infinito único, sino una infinidad de infinitos. Sobre esta línea, de diez centímetros de longitud, existe naturalmente una infinidad de puntos, pero en una línea de un metro hay muchos más. […] El mundo contiene infinitos de gran talla e infinitos menores: esta silla es un infinito, el clavel es un infinito, esta tiza es un infinito. Infinitos que entrechocan y se devoran mutuamente. Existe, no obstante, un infinito que contiene todos los otros infinitos. Lo imagino con la forma de un infinito rebaño de toros.»

El juego.
Mircea Cartarescu.

viernes, 6 de abril de 2012

Camus dixit.


Entendí, más o menos que, a su juicio, sólo había un punto oscuro en mi confesión, el hecho de haber esperado para hacer un segundo disparo. Lo demás estaba muy bien, pero eso no lo comprendía.

Iba a decirle que se equivocaba al obstinarse. Pero me cortó y me exhorto una última vez, erguido en toda su estatura, preguntándome s yo creía en Dios. Respondí ue no. Se sentó con indignación. Me dijo que era imposible, que todos los hombres creían en Dios. Respondí que no. Se sentó con indignación. Me dijo que era imposible, que todos los hombres creían en Dios, incluso los que se apartaban de su faz. Tal era su convicción y si alguna vez la pusiera en duda, su vida ya no tendría sentido. “¿Quiere usted –exclamó-, que mi vida carezca de sentido?” A mi juicio, ese asunto no me concernía, y se lo dije. Pero por encima de la mesa, puso el Cristo ante mis ojos y gritó desatinadamente. “Soy cristiano. Le pido que perdone tus pecados. ¿Cómo puedes creer que no sufrió por ti?” Me di perfecta cuenta de que me tuteaba. Me sentía harto. El calor se hacía cada vez más fuerte. Como siempre, cuando deseo desembarazarme de alguien al que apenas escucho, hice como si lo aprobara.

Para sorpresa mía, prorrumpió en triunfo: “¿Lo ves?, ¿lo ves?  –decía - ¿No es cierto que crees, que vas a confiar en él?”. Por supuesto, dije una vez más. Volvió a derrumbarse en su sillón.

El extranjero.
Albert Camus.

 

miércoles, 29 de febrero de 2012

Frida Kahlo.



Recuérdame, mi amor

”Yo solía pensar que era la persona mas extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mi. Bueno, yo espero que si tu estas por ahí y lees esto sepas que, si, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tu.”

 “A todos les estoy escribiendo con mis ojos”


lunes, 13 de febrero de 2012

Krauss dixit.

Hasta que lo acusaron del crimen del silencio no descubrió Isaac Babel cuántas clases de silencio hay. cuando oía música, ya no escuchaba las notas sino los silencios entre nota y nota. cuando leía un librom se entregaba a las comas y a los punto y comas, al espacio que sigue al punto y al que precede a la mayúscula de la frase siguiente. En una habitación, descubría los lugares en que se recoge el silencio, los pliegues de los cortinajes, las fuentes hondas de la vajilla de plata. Cuando se hablaba de él, oía más lo que se callaba que lo que se decía. aprendió a descifrar el significado de ciertos silencios, que es como resolver un caso difícil sin pistas, sólo por intuición. Y nadie podía acusarlo de no ser prolífico en el oficio elegido. Cada día priducía epopeyas enteras de silencio. Al principio era difícil. Imagina el suplicio de guardar silencio cuando tu hijo te pregunta si Dios existe, o tu amada te pregunta si tú también la amas. Al principio, Babel ansiaba poder usar sólo dos palabras: sí y no. Pero sabía que una sola palabra que pronunciara cortaría el frágil fluido del silencio.
La historia del amor.
Nicole Krauss.

domingo, 5 de febrero de 2012

Cortázar dixit.

"Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde. Es decir, te va a parecer quizá ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso."

Julio Cortázar

De la nostalgia (7)

Ah, los mudos retratos
sin aroma y sin aire,
construidos con el olor exacto que fue siempre el color del pretérito,
agridulce aparición de nombres olvidados,
de fechas ya amarillas,
de una luna más joven,
fotos mentirosas, de celebraciones vacuas,
que no importan.
Nunca hubo fotos de los instantes claves,
del momento justo del amor,
del preciso paisaje de las obsesiones.
No tengo un retrato de mi abuelo mientras tejía el fique
hablándome con una voz anterior a sí mismo,
ni existe foto de las fachadas de una calle que no he vuelto a ver 
nunca,
que a veces creo que solamente la he soñado.
Ah, los retratos,
construidos con materia de otro tiempo,
documentos de un olvido distinto y más certero.

Darío Jaramillo

martes, 24 de enero de 2012

Cartarescu dixit.

Junto con las primeras líneas que despliegas en la página, en esa mano que sujeta la pluma, entra, como en un guante, una mano ajena, burlona, y tu imagen reflejada en el espejo de las páginas, se escurre en todas direcciones como si fuera azogue, de tal manera que de sus burbujas deformadas cristalizan la Araña o el Gusano o el Fauno o el Unicornio o Dios, cuando de hecho tú solo querías hablar de ti. La literatura es teratología.

[...]

No, me resulta imposible hablar sobre él de forma realista. ¿Cómo voy a describir con realismo una parábola viva? Cualquier artificio, cualquier giro o automatismo estilístico que suene a prosa, me horroriza.

[...]

Ahora tenía exactamente tantas posibilidades de sobrevivir como de jugar por última vez a ese juego demente. Porque el nuevo ambiente, el lujo ostentoso que envolvía como una crisálida el insecto terrorífico de la ruleta, no hacía más que incrementar la excitación de los espectadores ante el olor de la muerte. Todo era, por lo demás, absolutamente real.

El ruletista.
Mircea Cartarescu.

martes, 17 de enero de 2012

Agota Kristof dixit.

Para decidir si algo está «bien» o «mal» tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.Por ejemplo, está prohibido escribir: «la abuela se parece a una bruja». Pero sí está permitido escribir: «la gente llama a la abuela "la Bruja"».Está prohibido escribir: «el pueblo es bonito», porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.Del mismo modo, si escribimos: «el ordenanza es bueno», no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: «el ordenanza nos ha dado unas mantas».Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no: «nos gustan las nueces», porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad.

El gran cuaderno.
Agota Kristof.

Sin duda, existe un antes y un después de Agota Kristof en mi vida. Estoy imapaciente por seguir leyendo sus obras. Aunque duelan. Pseudo-masoquismo literario. 

El agente dice:
—Sí, eso quería decirle. Si sigue contando historias sobre su hermano, se figurarán que está loco.
— ¿Usted también lo cree?
Mueve la cabeza.
—No, lo que yo creo es que confunde la realidad con la literatura. Con su literatura. También creo que ahora debe volver a su país, reflexionar un tiempo y volver aquí después. Definitivamente, tal vez. Es lo que le deseo, para su bien y para el mío.
 
La tercera mentira.
Agota Kristof.