martes, 17 de enero de 2012

Agota Kristof dixit.

Para decidir si algo está «bien» o «mal» tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.Por ejemplo, está prohibido escribir: «la abuela se parece a una bruja». Pero sí está permitido escribir: «la gente llama a la abuela "la Bruja"».Está prohibido escribir: «el pueblo es bonito», porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.Del mismo modo, si escribimos: «el ordenanza es bueno», no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: «el ordenanza nos ha dado unas mantas».Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no: «nos gustan las nueces», porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad.

El gran cuaderno.
Agota Kristof.

Sin duda, existe un antes y un después de Agota Kristof en mi vida. Estoy imapaciente por seguir leyendo sus obras. Aunque duelan. Pseudo-masoquismo literario. 

El agente dice:
—Sí, eso quería decirle. Si sigue contando historias sobre su hermano, se figurarán que está loco.
— ¿Usted también lo cree?
Mueve la cabeza.
—No, lo que yo creo es que confunde la realidad con la literatura. Con su literatura. También creo que ahora debe volver a su país, reflexionar un tiempo y volver aquí después. Definitivamente, tal vez. Es lo que le deseo, para su bien y para el mío.
 
La tercera mentira.
Agota Kristof.

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