lunes, 13 de febrero de 2012

Krauss dixit.

Hasta que lo acusaron del crimen del silencio no descubrió Isaac Babel cuántas clases de silencio hay. cuando oía música, ya no escuchaba las notas sino los silencios entre nota y nota. cuando leía un librom se entregaba a las comas y a los punto y comas, al espacio que sigue al punto y al que precede a la mayúscula de la frase siguiente. En una habitación, descubría los lugares en que se recoge el silencio, los pliegues de los cortinajes, las fuentes hondas de la vajilla de plata. Cuando se hablaba de él, oía más lo que se callaba que lo que se decía. aprendió a descifrar el significado de ciertos silencios, que es como resolver un caso difícil sin pistas, sólo por intuición. Y nadie podía acusarlo de no ser prolífico en el oficio elegido. Cada día priducía epopeyas enteras de silencio. Al principio era difícil. Imagina el suplicio de guardar silencio cuando tu hijo te pregunta si Dios existe, o tu amada te pregunta si tú también la amas. Al principio, Babel ansiaba poder usar sólo dos palabras: sí y no. Pero sabía que una sola palabra que pronunciara cortaría el frágil fluido del silencio.
La historia del amor.
Nicole Krauss.

No hay comentarios:

Publicar un comentario